Día Internacional de las Personas con Discapacidad: la IE pide la inclusión

La Internacional de la Educación (IE) lleva defendiendo los derechos de las personas con discapacidad desde su creación hace más de un cuarto de siglo. Entre sus preocupaciones están los problemas sociales relacionados con los derechos de las personas con discapacidad en general y, en particular, los de niños, docentes y educadores.

La resolución más reciente del Congreso, que incidía en la política de la IE sobre los derechos de los niños y docentes con discapacidad y que se adoptó en Ottawa de 2015, indicaba que aproximadamente un 40 por ciento de los niños que no asistían al colegio tenían discapacidad. Por eso, exigía medidas urgentes para garantizar su inclusión. 

A la IE le preocupa la lentitud del avance de la implementación de los estándares y compromisos acordados internacionalmente. 

En diciembre del año pasado, la IE presentó el estudio «Are We There Yet? Education Unions Assess the Bumpy Road to Inclusive Education» («¿Aún no lo hemos conseguido? El camino accidentado hacia la educación inclusiva»). Los resultados de esta encuesta reflejaban que estamos lejos de lograr una educación inclusiva en muchos países del mundo. 

El Día Internacional de las Personas con Discapacidad 

El Día Internacional de las Personas con Discapacidad nos recuerda que los gobiernos deben ocuparse de forma urgente de las necesidades educativas de los niños con discapacidad. El tema del año 2019 es «Fomentar la participación de las personas con discapacidad y su liderazgo: tomar medidas con respecto a la Agenda 2030 para el Desarrollo».  

En 2015, las Naciones Unidas (ONU) adoptaron la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Se comprometieron así a no dejar a nadie atrása garantizar una educación de calidad inclusiva y equitativa y a promover oportunidades de aprendizaje continuo para todos. Este compromiso pone de manifiesto que todos los niños, jóvenes y adultos, incluidos aquellos con discapacidad, tienen derecho a una educación de calidad gratuita. 

Este derecho solo se puede conseguir si los gobiernos aprueban y ponen en práctica políticas de educación inclusivas; eliminan todas las barreras físicas, culturales, socioeconómicas y de otro tipo a las que se enfrenta la educación inclusiva y garantizan que todos los niños y jóvenes con discapacidad asistan al colegio y reciban formación de docentes preparados, motivados, cualificados profesionalmente y respaldados. 

Las escuelas y, de hecho, todas las instituciones educativas, deberían contar con recursos y equipamiento para encargarse de las necesidades específicas de los niños y estudiantes con discapacidad. Los docentes y el personal de apoyo educativo con discapacidad tendrían que recibir el apoyo necesario para ayudar a sus alumnos a desarrollar su máximo potencial. 

«Los gobiernos deberían asegurarse de que todas nuestras escuelas e instituciones educativas sean inclusivas de verdad», declaró David Edwards, Secretario General de la IE. A continuación, Edwards pidió a los gobiernos que garanticen que todos los docentes con discapacidad tengan acceso a unas condiciones laborales decentes y a todas las instalaciones, herramientas y recursos que necesitan para llevar a cabo su labor docente. 

 

Edwards pidió a los gobiernos que apliquen la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU. 

 

«Como educadores, seguiremos haciendo todo lo que esté a nuestro alcance para que las escuelas sean lugares seguros, amables e inclusivos para los niños y el personal de apoyo escolar con discapacidad. Eso implica tender la mano a estas personas y, además, desarrollar la aceptación e inclusión que lo hagan posible en la escuela y en comunidades más amplias». 

 

La minoría más numerosa del mundo 

 

La Organización Mundial de la Salud calcula que las personas con discapacidad constituyen más del 15 por ciento de la población del mundo, es decir, se trata de la minoría más numerosa que existe. Un ochenta por ciento de las personas con discapacidad viven en países en desarrollo. 

 

Los conflictos armados, sobre todo los que se prolongan desde hace tiempo, incapacitan a muchos combatientes y civiles. Por otra parte, los entornos bélicos son complicados para todos, pero resultan especialmente hostiles para las personas con discapacidad. Por ejemplo, los conflictos armados de la región de los Grandes Lagos en África, activos desde hace décadas, han generado impedimentos mentales y físicos en el desarrollo y la vida cotidiana que perdurarán durante generaciones. 

 

Este mismo año, Michelle Bachelet, Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, presentó el estudio de la Academia de Ginebra titulado «Discapacidad y conflicto armado». 

 

En el acto de presentación, la Alta Comisionada Bachelet afirmó lo siguiente: 

«Llevamos mucho tiempo sin pararnos a reflexionar de forma más exhaustiva sobre las necesidades de las personas con discapacidad en el contexto de los conflictos armados. Algunos conflictos ya duran más que la II guerra mundial, por ejemplo, el de Siria». 

«Actualmente, existe una probabilidad mayor de que los conflictos sean guerras civiles y de que se libren en entornos de este tipo. Somos testigos de infracciones flagrantes de las leyes humanitarias internacionales, incluido el uso del hambre como arma de guerra, con impedimentos para acceder a la asistencia humanitaria básica. Estos y otros problemas ponen a las personas con discapacidad en un riesgo mucho más elevado». 

«En situaciones de conflicto, los niños con discapacidad se enfrentan a una exclusión específica: se dejan de lado, bajo el cuidado de instituciones y expuestos a la violencia. Las mujeres con discapacidad también sufren niveles de violencia más altos y son más vulnerables a la violencia sexual que el resto».