#jovenesdocentes «Enseñar es comprometerse», por Khalid El Mahroug (SLFP, Bélgica). 

La enseñanza es como la vida, nunca dejas de sorprenderte. Pero muchas de estas sorpresas llevan a la frustración, la decepción y la desmotivación. ¿Pero, por qué? Se preguntarán. Es sencillo. La educación es un fundamento básico de nuestra sociedad y todos sabemos que debemos invertir en ella a través de reformas bien pensadas y eficaces, pero también a través de recursos reales. Cada año, a pesar de las promesas de nuestros políticos, la vida escolar se deteriora: escuelas en ruinas, una educación sin sentido a los ojos de los estudiantes, profesores con poca formación, padres desbordados...

¿Y qué decir de las autoridades educativas? Cuanto más indagamos en la autoridad competente, más empleados vemos cómodamente sentados en su trono de incompetencia: «No soy yo, es él». o «hacemos lo que es necesario para...» pero nada cambia. 

 

Y es en los momentos en que una escuela se encuentra con 40 profesores ausentes el mismo día, en que los alumnos asisten a clase en aulas sin ventanas y con un trozo de pared en el suelo, en que los alumnos juegan al fútbol con un balón desinflado, en que el director de la escuela decide tirar abajo una biblioteca para convertirla en su oficina, cuando me pregunto si la inercia moral de los actores de la enseñanza (profesores, padres y madres, dirección escolar) es voluntaria o no. ¿Hemos elegido voluntariamente vivir en una ilusión porque la verdad es tan difícil de aceptar? ¡Sí, la enseñanza está bajo asistencia respiratoria!  No hacemos otra cosa que mantenerla con vida.... Todos los jefes de departamento insinúan que está en «off», pero nunca lo dirán abiertamente porque la población quedaría conmocionada. 

 

 Los lectores se preguntarán qué sigo haciendo aquí. La respuesta es clara, oponer resistencia. Sigo convencido de que podemos revertir la situación, empezando por denunciar los hechos y sensibilizar a todos los niveles. Tenemos que salir de este sueño despierto y aceptar la verdad tal como es. Solo entonces podremos colocar nuevos cimientos para que la educación sea para los estudiantes como el oxígeno: ¡inconscientemente necesario!  

 

Sí, hay esperanza y está representada por los sindicatos. A pesar de que algunos maestros han aceptado su triste destino, otros esperan un cambio, pero temen las consecuencias de sus acciones. Para muchos, el sindicato es la última fuerza de oposición con un foro para expresarse libremente. Y tienen razón, porque así debe ser.  

Con la legislación en mano, podemos hacer que los responsables, sean quienes sean, se hagan cargo de sus obligaciones. Podemos revertir la situación pero requerirá una movilización aplastante, que pase a la historia por el alcance de sus acciones.  

 

Así ya no tendría que escuchar a los estudiantes quejarse de que los profesores —completamente desmotivados— les ponen películas durante todo el curso, ni tendría que llevar dos chaquetas en invierno cuando doy clase porque no hay calefacción en toda la escuela. 

 

Hoy, en mi opinión, la enseñanza no es precisamente la profesión más bella del mundo. Es más bien aceptar adentrarse en el código fuente de nuestra sociedad para hacer los cambios necesarios que permitan nuestra supervivencia como ciudadanos, con todos los obstáculos posibles... Sí, todo cambio tiene sus detractores de todo tipo.  

 

Enseñar es comprometerse. ¿Estamos dispuestos a aceptarlo o seguiremos viviendo en la negación?  

 

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El tema del Día Mundial de los Docentes de 2019 es "Los jóvenes docentes: El futuro de la profesión". Para celebrar la ocasión, estamos lanzando una mini-serie de blogs que presentan las voces y experiencias de los jóvenes profesores y del personal de apoyo a la educación. Esta es una oportunidad de escuchar directamente a los jóvenes profesionales de la educación y a los jóvenes sindicalistas y descubrir sus historias: qué los atrajo a la profesión, los desafíos a los que se enfrentan y sus planes para el futuro.

Si eres un joven profesor o personal de apoyo a la educación, o si te has incorporado recientemente a la profesión, no dudes en contribuir a la serie y hacer que se escuche tu voz. Por favor, póngase en contacto con Sonia en Sonia.grigt@ei-ie.org.


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Khalid El Mahroug

Khalid tiene 37 años y enseña a estudiantes de entre 12 y 20 años en una escuela de educación secundaria de Bruselas. Se embarcó en la enseñanza hace 13 años y durante los últimos 4 años es representante sindical del SLFP. Hace poco fue elegido vicepresidente de su sección y se le ha pedido participar en otras escuelas de Bruselas. 

 

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